BARRANQUILLA. Cuando el reloj anunciaba las 4 de la tarde, de todos los puntos cardinales aparecieron jóvenes estudiantes, unos con pancartas, otras con labios repintados de rojos y algunos con megáfonos. Eran los dolientes de la educación pública, guerreros del aprendizaje para todos, que continuaban la lucha, esta vez en los alrededores del estadio Romelio Martínez.
Al ver a los más de mil alumnos, algunos despistado huyeron del lugar. La mala imagen, producto de campañas desinformativas, medios de comunicación sesgados y, digamos la verdad, algunos desadaptados que anteriormente se han colado en las marchas, en un principio trajo una mala energía al sector.
El prejuzgamiento de algunos no fue problema para ellos. “Somos estudiantes, no terroristas”, arengaban mientras formaban una gigantesca cadeneta humana que cubrió las aceras de la calle 72 entre carreras 44 y 46, del lado donde se ubican las casetas de artesanías.
Con el paso de los minutos, luego de que se presentaran varias patrullas de Policía que a lo lejos parecían esperar el menor indicio de desmanes, la prevención de los peatones y habitantes del sector desapareció, al ver que los jóvenes cantaban y bailaban sin generar violencia.
Karito Lamus, una de las estudiantes, dejó en claro la intención de sus compañeros con estas palabras: “No somos terroristas, solo queremos luchar por lo nuestro. Hemos cambiado un poco de metodología”. A lo que se refería ‘Karito’ es que las nuevas protestas cambiaron las piedras por abrazos y los grafitis por besos. ¿Cómo así?
TODO COMENZÓ EN FACE. Al estilo de ‘Los Indignados’, grupos informales de ciudadanos que protestan en el mundo por, entre otros aspectos: la economía global mal manejada, los estudiantes de la UA se dieron cita en la red social Facebook para programar las ‘intervenciones’ ciudadanas, donde le enseñarían a la sociedad la verdad sobre la reforma a la educación.
Entre las medidas emprendidas estaba la de hacer ‘freeze flashmob’, manifestaciones que hacen recordar al juego del ‘congelado’. Esa idea fue desarrollada el sábado pasado en La Troja, Bellas Artes y el centro comercial Portal del Prado.
Luego de la exitosa intervención, la segunda programada fue a la queBARRANQUILLABIERTA.COM asistió. La idea, además de cantar consignas por la educación y en favor de las universidades públicas, era que los marchantes se abrazaran y besaran en “una muestra de amor por nuestro futuro”.
“PUEBLO MIRÓN ÚNETE AL MONTÓN”. “La universidad es el fiel reflejo de la sociedad. Situaciones difíciles como esta hacen que todos nos unamos”, asegura el estudiante Wilson San Martín.
Los jóvenes universitarios no le temen a durar varios meses sin recibir clases, porque “no pueden permitir que sus derechos de prepararse para el futuro queden truncados”.
Wilson dice que todos están dispuestos a sacrificarse y que el paro nacional no terminará hasta que desistan de la reforma, así les toque duran igual o más tiempo del que llevan sus similares de Chile.
Sobre la “equivocación” que por estos días cometió la oficina de prensa de la universidad, donde enviaron un correo en el que afirmaban que las clases se reiniciaban, luego de un acuerdo con los estudiantes, los líderes estudiantiles aseguran que más que un error fue “una forma de manipulación para dividir el movimiento”.
La protesta duró 3 horas, finalizó a las 7 de la noche, y dejó en claro que los universitarios no son ningunos vándalos, por el contrario, son de imitar en su lucha por lo público.

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