martes, 24 de agosto de 2010

EL PAIS QUE NOS QUEDO

El drama social de Colombia no cesa de crecer, y empeoró en el gobierno de Álvaro Uribe, contrario a lo que se nos quiere hacer creer. Los malos resultados son inocultables. Colombia es el sexto país con la mayor desigualdad económica del mundo. 23 de los 45 millones de colombianos viven en la pobreza y 8 millones son indigentes. 33 de cada cien habitantes rurales están en la indigencia. De los que pueden trabajar, 72 de cada cien o están en el desempleo o en el rebusque. 66 de cada cien trabajadores del campo "ganan" menos de un salario mínimo. 41 de cada cien hogares colombianos padecen alguna insuficiencia alimentaria. En agudo contraste, cuatro grupos financieros controlan el 80 por ciento de la riqueza bancaria y una porción creciente de todos los mayores negocios del país pertenece a las mayores trasnacionales.

A las grandes empresas el gobierno les regala en exenciones de impuestos más de 7 billones de pesos al año, 1.233.333 veces lo que gana un ciudadano del común. La falta de viviendas o su inadecuada construcción tienen a más de 16,5 millones de compatriotas padeciendo el drama de la vivienda. Más de 4 millones de colombianos han sido desplazados de sus tierras. La concentración de la propiedad rural es de las peores del mundo. Desde 2002, se importaron más de 53 millones de toneladas de productos agrarios que podrían producirse en nuestro suelo. La industria ha retrocedido o está anquilosada y es cada vez más incapaz de producir bienes de alta tecnología. La educación de alta calidad es un sueño cada vez más remoto. La corrupción y la politiquería siguen ganando elecciones. Cientos de políticos están vinculados a investigaciones o fueron condenados por sus relaciones con grupos al margen de la ley. De ellos, más del 80% son uribistas y hoy santistas. A Colombia no la relacionan con el mundo como un país soberano, sino como un país

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